Ca la Maria

Un restaurante con historia con muchas historias para contar



En el restaurante Ca la Maria, disfrutaréis de un trato agradable y familiar en un entorno auténtico, extremadamente cuidado, vestido con detalles típicos de la zona. El restaurante principal, ubicado en la antigua bodega de una masía del centro del pueblo, data de 1736 y conserva aún los arcos originales. Dos espacios más pequeños, que eran los establos de la casa, funcionan como comedores privados. En conjunto, sus paredes altas y luminosas hacen que todo el que se sienta en la mesa se encuentre de maravilla.

El Restaurante Ca la Maria tiene una verdadera historia, que le hacen aún más tradicional y entrañable. Aunque el establecimiento actual de la calle Unió número 5 se inauguró en 1986, de la mano del actual propietario Albert Barris, y su esposa, Maria Rosa Ventura, que dirige la orquesta en la cocina, los antecedentes de este conocido restaurante de Mollet de Peralada son de lo más lejanos. Así, el actual edificio donde se ubica es una antigua masía restaurada que data de 1736 -el comedor se alza en la vieja bodega, decorado con baldosas y vueltas- pero los inicios se remontan al siglo pasado, cuando la primera generación de la familia Barris -los bisabuelos de Albert- disponía de una barbería en el pueblo, que poco a poco se va transformando en un pequeño comercio de víveres, ya regentado por la abuela, Maria Nadal, un cambio sobre todo impulsado por la demanda de los viajantes de la época de aceite, vino, corcho... Fue en el año 1960, coincidiendo con el boom del campamento militar de Sant Climent y la aparición del turismo en la Costa Brava cuando la tercera generación de los Barris -Albert y Maria Dolors- se decidió a transformar la tienda en un restaurante -ubicado a pocos metros del actual - con capacidad para 40 comensales.

Ya entonces, la cocina de Ca la Maria lucía los adjetivos de "clásica, catalana y ampurdanesa", comenta Albert Barris, que realza el hecho de que "lo que buscamos, es mantener en la carta los platos que están desapareciendo en la de otros restaurantes. Las judías estofadas, el hígado de cabrito con cebolla, los platillos, los asados... Nuestra cocina es de sofrito, picada y chup-chup! Es la cocina que la gente nos pide, la que nos gusta hacer y la que hemos hecho siempre. Es una oferta diferenciada. Creemos que es un patrimonio cultural que tenemos que conservar". De entre la extensa carta "En todas las casas viejas hay cartas largas...", dice, Albert Barris destaca "los caracoles a la llauna, el pescado, el cabrito, la escalibada... Y el desayuno de payés, con verdura con xuia y alioli. Pero no renunciamos a platos algo más modernos. Es un restaurante familiar, donde todo el mundo puede encontrar algún plato de su agrado: los de antes, los de régimen, los de los niños...

En Ca la Maria, "un restaurante con historia con muchas historias para contar", la puerta se abre de 12.30 h a 15.30 horas mañana, y de 19.30 h a 22 h, al atardecer. Durante la temporada de invierno, el restaurante está abierto cada mediodía, pero sólo las noches de viernes y sábado -Febrero, mes reservado para las vacaciones-.